lunes, 28 de mayo de 2007

Experiencia y reflexión en torno a la formación docente desde un enfoque intercultural

Dra. María Elena Silva Escamilla.
Asesora Técnico-pedagógica de Secundarias Generales.



Si se considera a la práctica docente como un entramado de interacciones múltiples, como el lugar donde se expresan dimensiones sociológicas, culturales, políticas, económicas e ideológicas que condicionan sus alcances al limitar sus márgenes de intervención. Pero al mismo tiempo, se reivindica el poder innovador de los sujetos sobre esa práctica como un aire fresco donde en el presente se “finca la posibilidad del futuro… porque únicamente el presente impone y permite cambiar al mundo”(1) estamos en posibilidad de soñar con la implementación de una educación con enfoque intercultural.

Uno de los supuestos básicos en la formación desde el enfoque intercultural es la de pensar en los maestros como sujetos críticos, activos, capaces de deconstruir desde su espacio de la cotidianeidad los parámetros de la inercia y así contribuir a formar un hombre/mujer capaz de transformar el conocimiento en conciencia y construir y re-construir su quehacer docente. Dentro de esos aspectos que conforman la inercia del trabajo en el nivel de secundaria(2) están:

>El perfil heterogéneo de los docentes.
>Un tipo de contratación por horas que favorece el proceso de “habilitación” de maestros sin el perfil de normal superior estipulado como requisito indispensable para laborar en el nivel.
>El tipo de organización del trabajo escolar en las condiciones institucionales del nivel de secundaria caracterizado por un cúmulo de actividades con y sin relación a la docencia.
>La falta de apoyos técnico-pedagógicos en lo que respecta tanto a los conocimientos de la disciplina como de la pedagogía de su enseñanza.
>La falta de espacios y condiciones para realizar un trabajo de academia que favorezca el intercambio de saberes que los docentes poseen y que les permita trascender las condiciones de individualidad y aislamiento en las que se desempeñan.

A partir de considerar lo antes citado, se advierte la necesidad de crear espacios colegiados de diseño, implementación y reflexión de trabajos que involucren al colectivo escolar; un esfuerzo en ese sentido se realizó en la Escuela Secundaria General “Jaime Torres Bodet” de la ciudad de Pachuca, Hgo., en el período septiembre 2006 a enero 2007.

Después de trabajar algunos elementos teórico-metodológicos sobre el enfoque intercultural en un seminario taller con el personal directivo, docente, administrativo y de apoyo, de este centro de trabajo se seleccionó como tema/eje articulador “Identidad y Erección del Estado de Hidalgo” y se propuso como:

Objetivo: Identificar y conocer la diversidad cultural existente en el Estado de Hidalgo como un patrimonio común que pertenece a la humanidad y que debe ser reconocido y salvaguardado en beneficio de las generaciones presentes y futuras ya que también es fuente de desarrollo económico, intelectual, moral y social.

Se realizó un trabajo de diseño didáctico por academias a partir de los contenidos que desde cada asignatura abordarían en los meses de octubre a enero identificando y/o construyendo un vínculo con el eje articulador planteándose la realización de distintos productos acordes a los contenidos a trabajar en cada asignatura.

Cito a manera de ejemplo la asignatura de Formación Cívica y Ética la equidad de género en el Estado de Hidalgo con el producto conferencia-cartel por los alumnos; y en Educación Física identificación de algunas actividades desarrolladas en el Estado con amplia tradición en distintas culturas tales como: juego de pelota en la cultura tolteca y el rastreo del origen histórico del fútbol en el estado y el país; con el producto reseña y demostración simultánea de ellas.

Como evento de socialización de las actividades desarrolladas en las distintas asignaturas se montó una exposición de productos trabajados en el aula y se realizó un programa con actividades a cargo de los alumnos de los tres grados del turno matutino y vespertino de este plantel educativo.

Como cierre de este trabajo colegiado se realizó una reunión de reflexión y evaluación del proyecto identificándose fortalezas y debilidades en forma general y por asignaturas identificándose que:
-El 50% del personal opina que el objetivo se cumplió; mientras que el otro 50% considera que éste se logró parcialmente.
-Entre las razones para considerar un logro parcial se identificaron: falta de compromiso y apatía de algunos docentes del plantel para el logro del objetivo; necesidad de perfeccionar el control de la disciplina de los alumnos en un plantel con una población escolar numerosa; mejorar la distribución de comisiones a fin de lograr una mejor sincronía entre éstas.
-Entre las fortalezas del trabajo desempeñado se destacó que los docentes “descubrieron” que existen muchos contenidos relacionados con la interculturalidad y que a partir de percatarse de ello mirarán con nuevos ojos los temas a abordar en el próximo ciclo escolar. La experiencia de planear de forma colegiada fue novedosa y apreciaron su riqueza:
(3)Mo1: “Fue fructífero interactuar con mis compañeros de otras disciplinas en un tema que aunque es importante, no se aborda comúnmente en la actualidad”
Mo2: “Es importante seguir generando espacios como este para fomentar tanto el trabajo colegiado; como el desarrollo cultural de nuestro estado”
-El ejercicio de evaluación fue considerado una práctica sana que deberá ser incorporada a todas las actividades que se realicen en el plantel de forma conjunta.

Esta experiencia muestra la riqueza que la combinación de un seminario taller con la función de acompañamiento de la tarea en el aula, permite lograr una profundidad mayor con un número menor de docentes que se comprometen en la tarea de innovación y formación permanente.


(1) Chesnaux, Jean, 1991 ¿Hacemos tabla rasa del pasado? A propósito de la historia y los historiadores. México, Siglo XXI.
(2) Silva Escamilla, María Elena, 2005. “Los procesos de formación de los profesores de inglés de Secundaria en Hidalgo”. Tesis doctoral.
(3) Las abreviaturas Mo1 y Mo2 significan maestro 1 y maestro 2 y corresponden a los comentarios que éstos hicieran en la reunión de evaluación.

Reflexiones sobre la cosmovisión mesoamericana

Profra. Mauricia Hernández Nochebuena.
Directora del área de Investigación y Promoción de las Lenguas Indígenas del CELCI.


Hablar de la cosmovisión mesoamericana es adentrarse a la cuestión filosófica, entendida esta como la concomitante consciente y crítica al caminar del hombre hacia su destino.

De ahí que se plantea la primera reflexión: ¿Qué importancia tiene conocer y tratar de comprender la cosmovisión mesoamericana? La respuesta a esta interrogante concierne a todos los que vivimos en Mesoamérica y en especial a los mexicanos y las mexicanas y por el simple hecho de que somos seres humanos, personas dotadas de espíritu (vida y sabiduría), sobre esto por más de 500 años desde la invasión europea hasta nuestros días, ha existido una tensión histórica entre las ideas fundamentales sobre la vida, el hombre, el mundo y la naturaleza, de la visión occidental frente a la cosmovisión de los pueblos originarios americanos que, generalmente se caracterizan por una relación de respeto y búsqueda de equilibrio con la vida, el ser humano, el mundo, la naturaleza y el cosmos, donde el ser humano se considera parte de la naturaleza, y la tierra como el espacio sagrado con vida que merece respeto, veneración y cuidado.

Por eso es la Madre Tierra que nos recibe en su regazo al nacer, nos alimenta durante nuestra existencia y nos acoge nuevamente al final de nuestra vida y a todo esto Mesoamérica se identifica asimismo con: Saberes y culturas propias, formas de hablar y de comunicarse (idiomas), historias propias, lugares sagrados, modos de vida y de pensamiento, organización social y política, creencias, valores y símbolos.

Este es el reto entonces acerca de lo que inicialmente mencioné en el conocer y comprender sobre lo mesoamericano antes de continuar con la imposición de una sola cultura, la occidental y una sola lengua, el español, los miembros de los pueblos originarios a lo largo de la historia y como consecuencia de las políticas económicas, sociales, culturales y educativas aplicadas en el país, han venido introyectando la idea de que la única cultura y lengua que vale es la de los no indígenas, por lo tanto, es a la que hay que aspirar. En este sentido, muchos de los indígenas quieren convertirse y ser como los no indígenas, aún cuando sacrifiquen lo propio. Es a partir de lo anterior en que surge otra reflexión: ¿Es conveniente seguir sustentando proyectos y programas desde la visión occidental como único parámetro que ha sido utilizado en las políticas sociales y educativas? Esto es, que la vara occidental es la única que se ha usado para medir la cosmovisión de los distintos pueblos originarios que conforman nuestro país. Si nos remitimos a lo educativo, observamos continuamente que el proceso enseñanza-aprendizaje sigue estrictamente la racionalidad occidental pues considera que todo conocimiento se rige por conceptos, métodos y técnicas cuando en la realidad esto no tiene nada que ver con los estilos de aprendizaje de los educandos indígenas, esto es así porque no todas las culturas operan con conceptos sino que algunas lo hacen con símbolos que son sistemas de pensamiento elaborados por cada cultura, pero la tradición occidental sigue mirándolas con sus propios paradigmas, en donde sus traducciones conservan el parámetro conceptual de su propio modelo de pensamiento monocultural.

Ante esta situación, ¿cómo construir entonces la interculturalidad que busca una sana relación en los diferentes? Para dar respuesta a este planteamiento, Raimon Panikkar (1995) introdujo la noción de equivalentes homeomórficos como un primer paso hacia la interculturalidad, que se refieren a las nociones equivalentes o símbolos que expresan esos equivalentes. “Los equivalentes homeomórficos no son meras traducciones literales [...] Se trata pues de un equivalente no conceptual sino funcional [...] (pero) no se busca la misma función [...] sino aquella equivalente no conceptual a la que la noción original ejerce en la correspondiente cosmovisión”.

Lo anterior es la que nos remite a reflexionar acerca de la necesaria diferencia entre la cosmovisión occidental y la cosmovisión mesoamericana. Entendiendo a Mesoamérica como un complejo cultural y como dicen López Austin y López Luján (1996): “Pueblos de tan distinto origen fueron capaces de crear una unidad cultural fundada en torno al cultivo del maíz” y es pues, cuna de la gran civilización originaria que le da identidad al ser mesoamericano, que vivió y vive en gran parte de México y América Central. Un ser humano que vive, siente y convive de manera respetuosa con su entorno natural, social y cósmico, que después de la invasión europea fue colonizado, marginado y explotado, y actualmente, aún en la pobreza extrema, sigue produciendo cultura, transmitiendo y aplicando conocimientos y saberes, y poniendo en práctica la sabiduría y los valores ancestrales que son el sustento de su propia identidad.

Esto es, lo que hasta el momento la mayoría de la población no indígena no reconoce.

La equidad como condición para elevar la calidad de la educación

Profra. Ma. Argelia Benítez Gutiérrez.
Asesora de Apoyo Técnico de la Zona Esc. 078, Primarias Generales.



RELATORÍA DE LA CONFERENCIA MAGISTRAL: “LA EQUIDAD COMO CONDICIÓN PARA ELEVAR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN” DICTADA POR LA MTRA. SYLVIA SCHMELKES DEL VALLE, CELEBRADA EN IXMIQUILPAN, HGO., EL DÍA 25 DE SEPTIEMBRE DE 2006.
En conferencia expuesta ante docentes de la región, la Dra. Sylvia Schmelkes, expresó que como producto de sus investigaciones puede decirse que en el país se vive una enorme desigualdad educativa, y al respecto entonces, no podemos decir que en nuestro Sistema Educativo haya calidad, puesto que no hay equidad.

El término equidad adquiere una connotación especifica: “Dar más al que menos tiene”; si los puntos de partida en la escolaridad son distintos, luego entonces los apoyos también han de ser distintos. El Sistema Educativo ha de tomar en cuenta que nuestro país es pluricultural, con una realidad multicultura1 y dichas diferencias, que se reflejan en los alumnos que asisten a la escuela y por lo tanto en las aulas, requieren tratos diferenciados hacia los que tienen condiciones de vida en desventaja, como aquellos provenientes de comunidades rurales indígenas dispersas, los hijos de jornaleros agrícolas migrantes y de población urbana marginal.

Ellos presentan mayores índices de deserción y el requisito principal para que la escuela cumpla con sus fines, es que no sólo los pequeños ingresen a ella, sino que permanezcan y que transiten con éxito, es decir, que aprendan y que aprendan en un buen nivel, además de que lo que aprendan les sirva para su vida cotidiana social, cívica, económica y familiar. Si lo anterior no sucede con todos, entonces no hay equidad.

Equidad ya no es igualdad de oportunidades, no basta con poner una escuela y que tenga maestros para decir que todos tienen la oportunidad de asistir y transitar por ella. Los docentes han de procurar generar ambientes de motivación y acogimiento para que estos niños no deserten; que además de un buen ambiente, encuentren que a pesar de sus condiciones difíciles están aprendiendo, están logrando aprendizajes que les apoyan en su vida inmediata y futura. La educación es la vía por excelencia para lograr una sociedad más justa, más democrática; si no hay educación, no hay democracia.
La investigación muestra que en las escuelas donde está presente el liderazgo del director, el trabajo en equipo de los docentes, el esfuerzo de planeación y evaluación por parte del colectivo escolar y una buena relación con la comunidad, es donde se crean los mejores climas favorables a los aprendizajes. Esto establece la diferencia entre una escuela y otra. Aquí el reto para nosotros como docentes y la sociedad en general; los atrasos de estos niños (que después son atrasos en la vida adulta y por lo tanto en la comunidad), no se dan porque sean “tontos” o “incapaces”, sino porque las condiciones son diferentes para ellos, son más en desventaja económica y social en general; son porque en la sociedad existe selección y selectividad, no solo en cuanto al origen sino también en cuánto al sexo. Lo que expuso la Doctora, no es producto de su criterio personal, sino de investigaciones que muestran la realidad en nuestras escuelas y sociedad, por lo que conjuntamente docentes, sociedad y gobierno nos corresponde lograr la equidad. Asumamos con entusiasmo y responsabilidad el rol que a cada actor nos corresponde.

III Evento Intercultural Bilingüe

Profra. Asela Hernández Ramírez.
Maestra de Apoyo de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), de Educ. Especial.

RELATORÍA DEL “III ENCUENTRO INTERCULTURAL BILINGÜE”, REALIZADO EN SAN ANTONIO ZARAGOZA, DEL MPIO., DE SAN SALVADOR, HGO., EL DÍA 26 DE ENERO DE 2006.
La Esc. Prim. “Luis Donaldo Colosio Murrieta”, con clave 13DPR0840U, turno vespertino, de la zona escolar 127, ubicado en la comunidad de San Antonio Zaragoza, municipio de San Salvador, Hgo., y que geográficamente pertenece al Valle del Mezquital, tuvo la oportunidad de manifestar su inquietud sobre la necesidad de recuperar la esencia de nuestra tierra, como son las tradiciones, música, baile, gastronomía y artesanía, y lo más importante, la lengua hñähñu.

El Profr. Porfirio Cano Aguilar, director de esta institución, en coordinación con la Profra. Asela Hernández Ramírez, de la USAER 22 de Educ. Especial y el personal docente de la primaria, han conjuntado voluntades para realizar año con año el evento intercultural. En esta ocasión se realizó el 26 de enero de 2006 con la presencia de los invitados de honor: Ing. Xóchitl Gálvez, Encargada de la Oficina para Asuntos Indígenas de la Presidencia; la Lic. Adelfa Zúñiga Fuentes, Diputada Local del XIV Distrito; el Lic. Víctor Cardozo Camargo, Presidente Municipal de San Salvador; la Profra. Ana Ma. Reyes García, Jefa del Departamento de Educación Especial; la Profra. Eréndira Gálvez, Directoria del CELCI; Profr. José Francisco Martínez Buenavat, Supervisor de Educ. Especial de la Zona 09; y el Profr. Pablo Mendoza Pérez, Supervisor Escolar de la Zona 127 de Educ. Primaria.

El evento contó con la participación de más de 30 artesanos del municipio, una extensa muestra gastronómica así como música y poesía en hñähñu.

Todo ello con el afán de promover y rescatar nuestra etnia, de la que debemos sentirnos orgullosos, y por ello el espacio que durante estos tres años hemos tenido y que procuraremos seguir proyectando, para mantener un compromiso con las nuevas generaciones.

Calandria de pecho amarillo


Soc. Alberto Avilés Cortés.
Asesor Técnico-pedagógico del Centro Estatal de Lenguas y Culturas Indígenas.




Calandria de pecho amarillo
que andas aleteando
de hualumbo en hualumbo.
Eres como el viento
que pasa cantando
y al irse deja muchos enamorados.

Calandria de pecho amarillo,
no estás aquí ni estás allá,
y en todos los quiotes quieres estar.

Pero un buen día me transformaré
en flor de maguey,
y cuando llegues a libar mi miel,
te atraparé.
Y si tú me dices cantando,
que dejaste a tus huevitos empollando
no te creeré
porque una vez lo dijiste
y te fuiste con otro querer.

Calandria de pecho amarillo,
llévame a la palma donde tienes
columpiando a tu nido.

Calandria de pecho amarillo,
florcita de maguey,
ya me despido
porque mañana me voy al amanecer
.

HOGÄM’UI, Un mundo de valores











Profr. Jacinto Cruz Huerta.
Director del área de Vinculación y Desarrollo Lingüístico del CELCI.


Hogäm’ui significa bienestar, sus acciones tienden a promover los valores morales del pueblo hñähñu, a partir de distintas estrategias basadas en su lengua, tradiciones y costumbres, y en tal virtud, este artículo versa sobre los usos y costumbres como portadores de valores morales ancestrales de la cultura hñähñu:

En la actualidad, cuando leemos notas en los diarios, o escuchamos en la radio o TV, la frase de “usos y costumbres de las comunidades indígenas”, es frecuente relacionarla con acciones de violencia, intolerancia, implementación de reglas, normas o hechos que violentan los derechos humanos.

Lo anterior, es debido al desconocimiento e incomprensión que existe sobre la idiosincrasia indígena, y porque no se ha analizado el proceso y los motivos que impulsan a la mayoría de las comunidades a tomar actitudes de esta naturaleza, si bien es cierto que algunos hechos son tremendos, también existen culpas ocultas que han permitido y alentado actos que llegan hasta estos puntos, en consecuencia, es de observarse que la mayoría de las comunidades indígenas, son influenciadas por factores externos representados por otros intereses que en nada resuelven las necesidades y sistemas de vida de las mismas.

Sin el afán de justificar lo injustificable, se plantean algunas ideas en torno a la etnia hñähñu (a la cual pertenezco), por lo que será una mirada desde el interior de la misma y bajo la perspectiva y cosmovisión de un hñähñu. Para ello, se ha optado abordar este trabajo desde distintas perspectivas —temporales, políticas y educativas—. Por esta razón, se retrocede un poco en el tiempo y se tratan de rescatar y exponer los valores más significativos de la etnia, las costumbres más arraigadas de nuestros ancestros y que hoy en día, están perdidos y olvidados en un mundo global, de competencia, de deslealtades y ambiciones, que hace de los hombres ciegos y presos de sus propias angustias. Así, se permitirá ir redescubriendo nuestro pasado histórico, nuestras características forjadas a través del tiempo, y que nada tienen que ver con los que la prensa publica hoy en día; tratando de crear conciencia para comprender nuestros verdaderos valores morales, cuyos principios generan las normas comunitarias, actitudes y conductas, construyéndose así, nuestros usos y costumbres.

Obviamente que este asunto no es sencillo, ya que se enfrentan a una serie de situaciones que en ciertos momentos complican el tema, por ejemplo: el hecho de hablar del mundo indígena, de entrada nos sitúa ante una enorme dificultad, en virtud de que en México existen cuando menos 62 lenguas indígenas, mismas que significan distintas culturas, distintas formas de vida, distinta cosmovisión, 62 mundos diferentes.

En el caso particular del pueblo hñähñu, al interior del mismo, también se encuentran diferencias; por ejemplo: De la comunidad de Cerritos, en el municipio de Ixmiquilpan, y de ese lugar a otra comunidad llamada El Espino, existe otra forma de organización y reglas distintas a las de Cerritos; de Cerritos a Pozo Mirador, solo existirá una distancia de 500 mts., y si es en línea recta es todavía menor, pero la diferencia en cuanto a cómo piensan y cómo actúan sus habitantes, en la actualidad son completamente distintas.

Para poder comprender mejor los orígenes de los usos y costumbres y en particular del pueblo hñähñu, se plantea la idea de abordar este tema a partir de tres momentos: los hñähñus en sus orígenes, la influencia colonial, y después de la Colonia.

Partiendo de la idea de que el pueblo hñähñu es muy antiguo, y que actualmente, se puede presumir que fue uno de los pueblos más grandes y antiguos de Mesoamérica, cuya tesis es sostenida a través de la etnolingüística, es decir a través del estudio de las lenguas, esto justifica que hoy día, se puedan encontrar hñähñus en muchos estados de la Republica Mexicana que han estado en constante lucha por sobrevivir a pesar de muchas contrariedades, y que es precisamente por esa constancia, y la capacidad de organización social como se ha podido sobrevivir y permanecer hasta la fecha.

De aquellos tiempos, se tienen pocos datos acerca del sistema de organización social, pero se sabe que tenían un jefe de la comunidad, sus nobles ayudantes, y que el poder se transmitía a través de un bastón de mando que daba poder y jerarquía para representar, y que desde aquellos tiempos, la honestidad, la palabra empeñada, la lealtad, el respeto, la solidaridad, la democracia, eran valores muy arraigados en la etnia, con los cuales, se puede observar la existencia de una organización social, y como consecuencia, normas que permitían la convivencia; otro dato que aporta elementos para asegurar que los hñähñus eran desde entonces un pueblo con organización social, es el hecho que narra el texto como resultado de haber descifrado un códice Don José Uribe Pimentel Ixquizuchil (el apellido último era Ixtlixochitl) cacique de Texcoco, dice que en tiempos de la gentilidad, los hñähñus se establecieron en lo que hoy es El Cardonal, y que antes de la llegada de los españoles bajaron a fundar Ixmiquilpan, hecho que contradice a la idea o crédito que en algunos documentos le otorgan a Pedro Rodríguez Escobar o al fraile agustino Andrés de Mata y Barrios como fundadores de Ixmiquilpan, pero que también ilustra, acerca de cómo ya los hñähñus eran un pueblo organizado con normas básicas de convivencia, y que éstas han sido transmitidas de generación en generación hasta nuestros días.

Retomando el tema y reflexionando un poco, se ve cómo en el mundo indígena hñähñu, la honestidad es probidad; o se es honesto o deshonesto; la palabra empeñada se cumple; no hay justificaciones como lo diría un personaje televisivo: “cuando digo una cosa digo otra”; la lealtad es rectitud; el respeto es reverencia y aceptación de que existen personas de más experiencia; la solidaridad es un acto que asegura fortaleza y trabajo de equipo, y se observa actualmente en las faenas comunitarias; la democracia es una virtud para dar paso al diálogo, a la reflexión, al consenso, que permite que en las comunidades hñähñus, se privilegie el diálogo y la toma de acuerdos.

En términos educativos, es parte de la actual política educativa, el hecho de proponer una educación con valores, cuyos principios son basados en el diálogo, la tolerancia, la reflexión, la comprensión critica para efectos de desarrollar el juicio moral a través de la autonomía de pensamiento, con el propósito de construir una sociedad más justa, más democrática, es decir, se trata de rescatar aquellos valores originales de los pueblos indígenas, del pueblo hñähñu, los cuales se encuentran perdidos o deteriorados a través del paso del tiempo.

En efecto, en el tiempo de la Colonia, estos valores que representan nuestros usos y costumbres, se fueron perdiendo o degenerando con la influencia de factores externos, que contaminaron las conductas, la mentira fue un acto necesario y parte del instinto de conservación y de supervivencia, la traición se hizo presente como resultado de la intriga, el respeto tuvo un giro que resulto obligatorio, etc.

No obstante a todas estas contrariedades, también se debe reconocer que la fusión de culturas dio origen a una sociedad con otras características, sin embargo, los hñähñus fueron uno de los grupos indígenas mexicanos más reacios a la conquista, y prueba de ello fue el establecimiento de las Republicas Indias en la región, como una forma de concesión de autoridad por parte de los españoles al no poder conquistar del todo a este pueblo, de ello se pueden citar a la República India de San Juan Bautista, hoy San Juanico; a la de Orizaba, hoy Orizabita; a de La Sabana, conocida actualmente como Los Remedios, a la de Tlazinta (barrio de El Carmen) o Ixmiquilpan, etc.

En todas ellas se puede observar una organización social producto del sincretismo cultural, pero en las que prevalecían los valores culturales de la etnia, contaban con un gobernador indio con una investidura muy respetable, y conservaba su bastón de mando como símbolo de su jerarquía; se privilegiaba el diálogo, el respeto, el valor de la palabra, etc.

Al paso de los años y ya después de la Colonia, durante la Revolución Mexicana y la Reforma, indudablemente las presiones jamás cesaron para los hñähñus, por ejemplo, el principio de estos tiempos, la idea de castellanizar, fue como una prioridad nacional, más tarde las políticas integracionistas y de asimilación tuvieron vigencia, en fin, que en casi todos los tiempos, la idea siempre fue la de desaparecer a los pueblos indígenas.

Este pasado histórico visto desde distintos ángulos, sin duda fue una gran barrera para que los pueblos indígenas no subsistieran como tal, pero sorpresivamente, a pesar de todo ello, los hñähñus aquí están, y con toda esa capacidad de organización, capaces de fundar comunidades enteras en los Estados Unidos, con toda esa entereza por salir adelante en todos los aspectos, pero sobre todo, dispuestos a seguir transmitiendo dichos valores a los hijos y futuras generaciones.

A todo esto, ¿por qué tanta insistencia en los valores morales, si originalmente se había dicho que el tema era sobre usos y costumbres? Bien, se insiste en los valores (que ya se vio, son ancestrales), porque es en la honestidad con la que los antepasados y hermanos de ahora, se inspiran para formular sus normas que dan vida y rigen las conductas de sus ciudadanos, representantes, autoridades civiles, religiosas, y demás cargos que llenan de orgullo y dignidad a quienes son investidos, que aunque distintas en cada comunidad, el principio es el mismo.

Porque es también en la palabra en donde se encuentra la base y garantía del cumplimiento de lo acordado, llámese de compromisos particulares o colectivos, de normas establecidas o de usos, costumbres o simplemente como sustento de una opinión.

Es con la lealtad y el respeto con los que se construye una forma de vida traducida en una norma comunitaria que permite la sana convivencia.

Es la solidaridad la estrategia de trabajo que hace realidad los acuerdos y compromisos pactados, cuya consecuencia es precisamente la generación de normas que impactan y buscan el bienestar social, el trabajo de equipo que ha sostenido a través de los tiempos a este pueblo. Es en la democracia donde se encuentra el espacio correcto para dialogar, dirimir las diferencias, consensuar, reflexionar y construir las normas comunitarias, asimismo el lugar donde se eligen y destituyen autoridades, sin más requisito que la simple evaluación de sus actos en donde solamente se juzga lo malo y lo bueno.

De estos valores se generan un sinfín de reglas, normas, acuerdos, convenios, multas y sanciones, que seguramente se han establecido en las diferentes comunidades, según sus contextos, pero el fondo y los principios con los que se rigen siempre serán los mismos. Por ello, cuando en una comunidad se ven violentadas sus normas, las reacciones son naturales, porque no son ellos los que originan dicha violencia, más bien ésta casi siempre tiene un principio externo al no comprender que en la cosmovisión indígena solo hay cosas buenas y cosas malas, los compromisos cumplidos y los incumplidos, no existen medias tintas.

Para concluir solo se citan algunos temas que generan dichas normas que de alguna forma resultan interesantes y dan especial característica a algunas comunidades de la región, como las faenas comunitarias; la forma de nombrar autoridades civiles y religiosas; las multas y sanciones; las cooperaciones; el valor y uso de la tierra; el saludo a los padres, a los mayores, etc. (el respeto); el servicio social; la educación; las fiestas y tradiciones; los funerales; los parentescos (consanguíneos o políticos); etc.

Es conveniente aclarar, que no obstante que ya algunas comunidades escriben sus reglas, la mayoría son orales, y a pesar de que no están escritas, éstas se respetan y se cumplen a cabalidad. En el mundo indígena y en particular en el hñähñu, las normas comunitarias basadas en la esencia original de sus valores, no necesitan contar con una sala de cabildo o recinto oficial para consensuar, llegar a acuerdos y elaborar reglas, no es necesario tener fuero para tomar con responsabilidad un compromiso que de por medio está la palabra empeñada; como tampoco habrá necesidad de una auditoria para actuar con honestidad en el patrimonio de la comunidad.

Lamentablemente, se tiene que reconocer que muchos de estos principios se han corrompido bajo la influencia de factores externos, por ello es necesario y urgente que se rescaten los orígenes y valores morales, se siga el ejemplo de mucha gente que honestamente, día con día, lucha por conseguir mejores condiciones de vida; no es casual que el periódico New York Times venga a nuestro país a investigar el origen y secreto de la organización social hñähñu, incorporarnos al mundo tecnológico y científico, pero con dignidad, respeto al prójimo y a la Madre Tierra; recordar que el futuro de la humanidad está precisamente en el respeto, la tolerancia, la diversidad, la naturaleza, en el rico patrimonio cultural que representan los valores morales originales de los usos y costumbres; que la cultura de este pueblo, “es un mundo de valores”.

Conociendo los pueblos indígenas


Karla Guerrero Pérez.
Alumna de 2o grado de la Esc. Secundaria Federal “Luis Guzmán” de Tasquillo, Hgo.
Integrante del grupo de danza “Justo Juez” del barrio Los Guerreros, en la comunidad de Candelaria, mpio., de Tasquillo, Hgo.


Desde que salimos de Candelaria sentía muchos nervios y cuando llegamos a Ixmiquilpan subieron otras 10 personas. Entrando a Pachuca vimos una estatua de Miguel Hidalgo y atravesando esta hermosa ciudad se admiraba la construcción en el boulevard Luis Donaldo Colosio, subiendo el cerro se apreciaba la estatua de un cristo enorme.

Entonces entramos a una parte con mucha vegetación y empezó a llover, después hubo muchísima niebla que casi no se veía; un rato después bajamos en una gasolinera donde nos compramos cosas para comer ya que nos entró el hambre, pasaron 2 horas y llegamos a la hermosa ciudad de Huejutla donde nos esperaban en un precioso hotel que recibía el nombre de “El Viejo Roble”. Nos sirvieron la cena y comimos, después hicimos un pequeño ensayo y luego luego empezamos a sudar ya que el clima es muy bochornoso. Entramos al cuarto y enseguida nos dormimos.

Amaneció con un hermoso sol mientras que ya nos esperaba el desayuno y todos los niños nos sentamos en una sola mesa, terminamos y subimos al camión para irnos al centro. Ya estando ahí vimos muchísima gente, que nos puso muy nerviosos a todos, como no habíamos bailado frente a tanta gente y a personas tan importantes, luego comimos y emprendimos el viaje de regreso satisfechos con nuestra participación.

Regresamos por Zimapán y me quedé dormida, desperté en la comunidad de Arbolado y llegamos a Candelaria; nos despedimos del chofer y le dimos las gracias al Profr. José por habernos llevado hasta allá, espero seguir conociendo más lugares hermosos de este bello país.